Entre la pantalla y la silla (II): Las comparaciones son odiosas

Continuamos esta serie de artículos en la que cubrimos puntos relacionados con la parte emocional de nuestro trabajo, cómo nos define, nos afecta, nos motiva o nos desilusiona.

Hoy veremos la importancia del contexto a la hora de establecer comparaciones, por qué es una mala idea hacerlo, cómo compararnos nos puede desmotivar y cómo puede minar la confianza del equipo en nosotros y nuestra credibilidad.

Las comparaciones son odiosas

Podemos ver a otras personas como fuente de inspiración, aprender de ellas sus habilidades y, si tenemos suerte, y comparten con nosotros sus fracasos y lecciones aprendidas, podemos ganar un conjunto de conocimientos sin haber tenido que pasar por esas experiencias, multiplicando lo que podemos aprender en una vida gracias a las experiencias de los demás. Sin embargo, intentar compararnos puede ser una mala idea.

En casa, a la hora de la comida, las comparaciones es un tema que hemos discutido muchas veces, desde el punto de vista profesional, desde el punto de vista de grados de madurez o incluso de ciertas habilidades como puede ser conducir correctamente. A lo largo de estas conversaciones, una constante siempre ha sido el concepto de la ordenada en el origen:

“Dos funciones matemáticas iguales, con la misma progresión, siempre estarán separadas si empiezan en dos puntos diferentes de una recta”.

En función del sector, del tipo de la empresa y del tipo de proyecto, el crecimiento profesional puede ser exponencial, con lo cual el conocimiento y las habilidades de una persona que lleve varios años en la misma empresa puede parecer inalcanzable para alguien que acaba de entrar y, por experiencia, así lo parece.

Al principio de mi carrera profesional, no fueron pocas las veces que al incorporarme a un proyecto me he sentido maravillado con él, llegándome a sentir intimidado por las habilidades y conocimientos de mis compañeros. Me he comparado con ellos y me he visto en desventaja algo que, con cercanía y paciencia, estos mismos compañeros me han ayudado a superar.

Esta tendencia a compararnos puede afectarnos a su vez, si estamos en el lado privilegiado de la balanza. Este proceso tiene un impacto tanto en nosotros como en nuestros compañeros porque afecta a nuestra capacidad para confiar en nuestro equipo y la capacidad de nuestros compañeros para confiar en nosotros.

Lo peor de esta situación, es que no es necesario que haya un objetivo oculto por ninguna de las partes y se puede dar incluso si todos los miembros del equipo están poniendo su mejor intención. Se da, simplemente, porque hay cosas que no vemos.

En función del contexto, cuando llevamos suficiente tiempo en una industria, en un puesto o en un proyecto podemos llegar a adquirir lo que en psicología se denomina competencia inconsciente en un tema, tarea o proceso, que nos resulte trivial y por tanto sea difícil explicar o transmitir a otros.

En mi caso, procesos que en su momento me costaron días o semanas ahora resultan triviales y me he visto frustrado sin entender por qué compañeros que llevaban poco tiempo en el equipo no lo entendían: había olvidado la ordenada en el origen.

Autor: Roberto Luis Bisbé

Software Developer, Computer Engineer

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